Gueinóm: del Dolor a la Luz

Por qué tu sufrimiento actual es en realidad una "limpieza cósmica"

Gueinóm: del Dolor a la Luz

Seguro te dijeron alguna vez que si te portás mal, te vas al infierno. Nos criamos con esa imagen dantesca de fuego, castigo eterno y diablos con tridentes. Hoy te presento un secreto que los grandes sabios de la Cábala y el Jasidismo guardan como un tesoro: Ese infierno de caricatura no existe. Pero el fuego que sentís ahora, ese sí es real.

Y lo más loco de todo es que ese fuego no está ahí para destruirte. Está ahí para limpiarte.

Hoy vamos a romper mitos. Vamos a meternos en las profundidades del concepto de Gueinóm (lo que el mundo llama Gehena o Infierno) para entender por qué sufrimos y, lo más importante, cómo usar ese sufrimiento para salir disparados hacia una vida de paz y propósito.

Si sentís que estás pasando por un momento oscuro, lo que vas a leer puede cambiar tu forma de ver tu propia vida.


El mito del castigo eterno: ¿Dios es un jefe enojado?

Vamos a empezar por el principio, limpiando la mesa. En el pensamiento judío profundo, y especialmente en las enseñanzas de Rebe Najmán de Breslov, la idea de un Creador vengativo que disfruta viendo sufrir a sus criaturas es absurda.

Pensalo así: Si Dios es Infinito, Todo Amor y Todo Bondad... ¿qué sentido tendría crear un lugar de tortura eterna? Ninguno.

Entonces, ¿qué es el Gueinóm?

La palabra viene del Valle de Hinóm, un lugar físico al sur de la antigua Jerusalén donde se quemaba basura. Pero en el plano espiritual, la Cábala nos enseña que el Gueinóm no es una cárcel; es una lavandería.

"El hombre debe saber que Dios es bueno y que todo lo que hace es para bien. Incluso los sufrimientos son una gran bondad, pues su intención es despertarnos."

— Basado en enseñanzas de Rebe Najmán y el Baal Shem Tov.

Imaginate que tenés una camisa de seda blanca, hermosísima (esa es tu alma). Pero anduviste caminando por el barro, comiste salsa y te manchaste, te caíste en el pasto. La camisa está sucia. ¿Tirás la camisa? ¡No! La amás. La llevás a la tintorería.

El proceso de lavado incluye agua caliente, agitación, químicos fuertes y calor. Si la camisa tuviera conciencia, gritaría: "¡Me están matando! ¡Qué dolor! ¡Qué calor!". Pero el tintorero (el Creador) sabe que es la única forma de sacar la mancha para que la camisa vuelva a brillar.

El Gueinóm es ese proceso de purificación. Es el fuego de la vergüenza que siente el alma al darse cuenta de todo el tiempo que perdió persiguiendo cosas que no valían la pena.

El verdadero Infierno es aquí y ahora

Acá es donde la cosa se pone interesante y nos toca la fibra a vos y a mí. Los maestros jasídicos nos dicen: "No te preocupes tanto por el Gueinóm que viene después de la muerte; preocupate por salir del Gueinóm en el que vivís ahora".

¿Qué significa esto?

El Rebe Najmán tiene una enseñanza tremenda. Dice que todos los sufrimientos del mundo, todas las angustias, vienen de una sola cosa: la falta de Daat (Conciencia).

Cuando te obsesionás con algo que no tenés (ese auto nuevo, esa pareja idealizada, ese puesto de trabajo), se enciende un fuego adentro tuyo. Ese deseo insatisfecho quema. Te quita el sueño. Te da taquicardia. Te hace tratar mal a los que querés.

Ese es el Gueinóm en este mundo.

Vivimos en un infierno mental cuando creemos que controlamos algo. Cuando pensamos que nuestra felicidad depende de factores externos.

  • "Si no gano tanta plata, soy un fracasado." -> Fuego.
  • "Si ella no me llama, no valgo nada." -> Fuego.
  • "Mirá cómo vive aquel y mirá mi vida aburrida." -> Fuego y azufre.

La depresión, la ansiedad crónica, la envidia... son manifestaciones de estar desconectados de nuestra fuente. Es el alma gritando porque está cubierta de capas de ego que la asfixian.

El concepto del "Nahar DiNur" (Río de Fuego)

El Zohar habla de un "Río de Fuego" por donde pasan las almas. Suena tétrico, ¿no? Pero la psicología moderna y la mística coinciden en algo: La única salida es a través.

Muchas veces, para sanar un trauma, tenés que revivir la emoción, sentirla, llorarla y dejarla ir. Ese proceso de enfrentar tu propia "basura" emocional, de mirar tus errores a la cara y sentir el dolor del arrepentimiento, ese es el río de fuego.

Ese fuego no es para quemarte, es para templarte como al acero.

Cuando aceptás tu realidad, cuando dejás de pelearte con "lo que debería ser" y abrazás "lo que es", el fuego deja de quemar y empieza a iluminar.


La trampa de la culpa vs. la escalera de la responsabilidad

Esto no se trata de que te sientas culpable. La culpa es un veneno. La culpa te dice: "Sos una porquería, no tenés arreglo". Eso es el "Otro Lado" (la Sitrá Ajará) hablándote.

La tradición judía cambia la Culpa por la Responsabilidad (Ajiroot) y el Retorno (Teshuvá).

En Argentina decimos mucho "hacerse cargo". Bueno, el proceso de limpieza espiritual es hacerse cargo.

Si vos creés que estás en un "infierno" financiero o emocional, el primer paso para salir no es ganar la lotería. Es cambiar la cabeza.

"Estás donde están tus pensamientos. Asegurate de que tus pensamientos estén donde querés estar."

— Rebe Najmán de Breslov, Likutey Moharán.

Si tu mente está en la carencia, en el miedo y en la queja, estás viviendo en el Gueinóm, aunque estés en una playa del Caribe.

Si tu mente está en la gratitud, en la fe (Emuná) y en la búsqueda de propósito, podés estar en medio de un lío bárbaro, y sin embargo, estarás en el Gan Edén (Paraíso).

El Gueinóm es, en última instancia, una ilusión óptica. Es la incapacidad de ver a Dios en la situación. En cuanto lográs ver que incluso en ese problema hay un aprendizaje y una mano que te sostiene, el fuego se apaga instantáneamente... Desaparece.

Para salir de tu infierno personal hoy

¿Cómo aplicar esto un martes a las 10 de la mañana cuando mi jefe me está gritando o cuando no llego a fin de mes?

Acá tenés tres herramientas de la "farmacia" del alma judía para enfriar el sistema.

El Grito Silencioso (Hitbodedut de Emergencia)

El Rebe Najmán enseñaba la Hitbodedut (meditación hablada personal). Cuando sientas que el fuego de la ira o la ansiedad te consume, no te lo tragues. Eso te enferma.

Pero tampoco se lo tires al otro. Andate al baño, al auto, o a un rincón. Y hablá con el Creador (o el Universo, como quieras llamarlo).

"¡Dios! ¡No aguanto más! ¡Esto me quema! ¡Sacame este enojo, ayudame a ver qué me querés enseñar!".

Si no podés hablar, el Rebe dice que podés hacer un "grito silencioso". Gritá en tu mente con toda tu fuerza, sin emitir sonido. Imaginá cómo ese fuego sale de vos hacia arriba. Es una válvula de escape descomunal.

Encontrá el "Punto Bueno" (Azamra)

El Gueinóm se alimenta de ver lo malo. Lo malo en el mundo, lo malo en el gobierno, lo malo en tu pareja y, sobre todo, lo malo en vos.

Hacé el ejercicio inverso. Buscá un punto bueno.

"Estoy en crisis, pero hoy me levanté y respiré".

"Metí la pata en el trabajo, pero mi intención no fue mala".

Enfocarte en ese puntito de luz es como tirar un balde de agua fría al fuego. Es imposible estar deprimido y agradecido al mismo tiempo. El cerebro no puede procesar las dos cosas a la vez. Forzalo a ir a la gratitud.

La aceptación radical (Anulación del "Yo")

La mayor parte de nuestro sufrimiento viene del "Yo quiero", "Yo necesito", "A mí me hicieron".

Probá esto por un día: Hacé de cuenta que no sos el protagonista de la película, sino un actor de reparto que está ahí para servir.

Cuando dejás de defender tu ego, nadie te puede ofender. Si te insultan y no tenés ego, el insulto pasa de largo. El fuego del Gueinóm necesita combustible para arder; ese combustible es tu arrogancia y tu terquedad. Quitale el combustible, y el fuego se apaga.


La lavandería es temporal, vos sos eterno

Para ir cerrando, amigo. No le tengas miedo a los conceptos antiguos. No le tengas miedo al Gueinóm.

Entendé que si hoy sentís dolor, es porque estás vivo y tu alma te está pidiendo a gritos que vuelvas a casa. Ese ardor que sentís es la fricción entre quien sos hoy y quien podrías llegar a ser.

La próxima vez que sientas que estás "pasando por un infierno", acordate de la camisa de seda. Te están lavando. Te están preparando para brillar. No te resistas al proceso. Soltá el control, levantá los ojos y decí: "Ok, entendí. Limpiame, que quiero empezar de nuevo".

La puerta del paraíso no está en el cielo. Está en tu mente, y tenés la llave en el bolsillo. Solo tenés que animarte a usarla.

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Aviso Legal: El contenido de este artículo se ofrece únicamente con fines educativos y de crecimiento espiritual. Aunque abordamos temas relacionados con el bienestar emocional desde la perspectiva de la Cabalá y el Jasidismo, esta información no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Si estás atravesando una crisis de salud mental, te recomendamos encarecidamente consultar a un especialista cualificado.

IMPORTANTE: Los conceptos vertidos en Semillas de Sabiduría provienen de textos tradicionales y análisis espirituales. No constituyen asesoramiento médico profesional.