Ben Eliezer: Cuando Dios bajó a la tierra

La historia del Baal Shem Tov y cómo su revolución puede curar tu ansiedad hoy

Ben Eliezer: Cuando Dios bajó a la tierra
Ratrato de Baal Shem Tov recreado con AI

¿Por qué sentís que nada es suficiente?

Seamos honestos un segundo. Vivimos en una época rara. Tenés acceso a toda la información del mundo en tu bolsillo, pero probablemente nunca te sentiste tan desconectado. Corrés todo el día, cumplís con el trabajo, con la familia, quizás hasta tratás de llevar una vida espiritual... pero cuando apoyás la cabeza en la almohada, aparece ese hueco.

Esa sensación de "¿Esto es todo?". O peor, esa voz interna que te dice: "No sos suficiente. No sabés lo suficiente. No sos tan santo/bueno/productivo como deberías".

Ese dolor no es nuevo. De hecho, hace unos 300 años, el mundo estaba pasando por una depresión espiritual masiva. La gente estaba rota, asustada y se sentía abandonada por Dios. Y justo ahí, en el momento más oscuro, apareció alguien que cambió las reglas del juego para siempre.

No trajo leyes nuevas. No trajo más exigencias. Trajo un corazón nuevo.

Israel ben Eliezer, conocido mundialmente como el Baal Shem Tov (el Dueño del Buen Nombre). Conocer su historia no es cultura general; es una herramienta para entender que tu vida, así como está, con tus crisis y tus dudas, es sagrada.


Un mundo roto (Y por qué se parece al nuestro)

Para entender la magnitud de lo que hizo el Besht (acrónimo de Baal Shem Tov), tenés que entender el escenario. Imaginate la Europa del Este en el siglo XVIII.

El pueblo judío venía de sufrir masacres terribles (los pogromos de Chmielnicki) que habían diezmado comunidades enteras. Había pobreza extrema, enfermedades y miedo constante. Pero había algo peor: una crisis de fe.

Poco antes, había aparecido un "mesías" falso, Shabtai Tzvi, que ilusionó a todos y terminó convirtiéndose al Islam. La decepción fue tan grande que la gente quedó espiritualmente traumada.

En ese contexto, la religión se había vuelto elitista. Si eras un genio intelectual que podía estudiar Talmud 14 horas por día, eras considerado "alguien". Pero si eras un zapatero, un panadero o una persona simple que apenas sabía leer hebreo... eras considerado un ciudadano de segunda clase. Los rabinos de la época, encerrados en sus torres de marfil, miraban con desdén al pueblo simple.

¿Te suena familiar?

Hoy no son rabinos estrictos, pero es el "elitismo del éxito". Si no sos millonario a los 25, si no tenés el cuerpo perfecto, si no sos "productivo", sentís que no valés. El Baal Shem Tov vino a romper esa mentira.

"El Santo, Bendito Sea, desea el corazón." — Zohar

Los primeros años: La soledad como maestra

La historia de Israel ben Eliezer empieza con una pérdida. Nació alrededor del año 1698 en Okopy (actual Ucrania), hijo de padres muy ancianos, Eliezer y Sara. La leyenda cuenta que el profeta Elías se le apareció a su padre para anunciarle el nacimiento de un niño que "iluminaría los ojos de Israel".

Pero la prueba llegó rápido. A los 5 años, Israel quedó huérfano de padre y madre.

Antes de morir, su padre lo llamó y le dejó el único legado que tenía. No le dejó plata, ni tierras. Le dijo unas palabras que marcarían el destino de la humanidad:

"Yisrolik, no le tengas miedo a nada ni a nadie, solo a Dios. Y ama a cada judío con todo tu corazón y con toda tu alma, sin importar quién sea o qué haga".

Imaginate a ese nene. Solo en el mundo. La comunidad se hizo cargo de él y lo mandaron a la escuela (el Jéder), pero Israel era... distinto. Se escapaba. No le interesaba estar encerrado repitiendo textos de memoria. Se iba al bosque.

Allí, entre los árboles y el silencio, empezó su verdadero entrenamiento.

El primer "Hitbodedut"

Mucho antes de que su bisnieto, el Rebe Najmán de Breslov, popularizara el Hitbodedut (la meditación hablada con Dios), el pequeño Israel ya lo vivía. Aprendió a ver a Dios no en los libros polvorientos, sino en el canto de los pájaros, en el viento, en las hojas.

Entendió algo que los eruditos habían olvidado: Dios está en todas partes. No solo en la sinagoga.

Esto es clave para vos hoy. Si pensás que solo sos espiritual cuando estás meditando o rezando, te estás perdiendo el 90% de tu vida. El Besht aprendió que la Divinidad impregna toda la realidad.


Los años ocultos: El disfraz de la simpleza

Durante años, Israel vivió como un "Tzadik Nistar" (un justo oculto). Esta es una figura fascinante en el misticismo judío. Personas que tienen una conexión cósmica con el Creador, pero que por fuera parecen gente común y corriente.

Israel trabajó de todo. Fue ayudante de maestro, donde su trabajo era llevar a los chicos a la escuela. Cuentan que los llevaba cantando con tanta alegría y amor que los ángeles dejaban de cantar en el cielo para escucharlos a ellos.

Más tarde, se casó y se fue a vivir a las montañas de los Cárpatos con su esposa. Se ganaban la vida excavando arcilla y cal. Imaginate la escena: un hombre con un potencial espiritual infinito, con las manos llenas de barro, picando piedra.

¿Por qué hacía esto?

Para enseñarnos que el trabajo no te define, pero cómo lo hacés, sí. Él estaba en "Devekut" (adhesión constante con Dios) mientras picaba piedra.

Acá hay una lección brutal para tu ansiedad moderna:

  • No necesitás renunciar a tu trabajo y irte al Tíbet (o a Jerusalén) para encontrar la iluminación.
  • Tu "barro" (tu oficina, tu tráfico, tus platos sucios) es el escenario donde tu alma puede brillar.

La Batalla contra el Ego

Durante este tiempo, él estudiaba los secretos de la Cábala y los nombres divinos, pero nadie lo sabía. Él rechazaba el honor. Sabía que el ego es la barrera número uno entre el hombre y la realidad. Si creés que "vos" sos el que hace todo, no dejás espacio para que entre la energía divina.

La revelación: El nacimiento del Jasidismo

Llegó el momento en que no pudo esconderse más. A los 36 años (año 1734), se "reveló". Pero no te imagines una conferencia de prensa o un canal de YouTube explotando de seguidores.

Empezó a viajar, a curar enfermos (usando hierbas, amuletos y oraciones cabalísticas, de ahí el nombre "Baal Shem" - Maestro del Nombre) y a enseñar.

Pero sus enseñanzas chocaron de frente con el establishment. ¿Qué decía que era tan revolucionario?

Dios está en el detalle (Hashgajá Pratit)

Hasta ese momento, muchos creían que Dios creó el mundo y miraba las "cosas grandes", pero no se ocupaba de si se te caía una hoja de un árbol o si perdías las llaves. El Baal Shem Tov enseñó la Providencia Divina Individual.

Si una hoja cae y se da vuelta por el viento, es porque Dios decretó que esa hoja, en ese segundo, tenía que estar ahí.

Aplicalo hoy: Si creés que tu jefe te gritó por "mala suerte" o que perdiste el colectivo por "casualidad", vivís en un mundo caótico y ansioso. Si adoptás la visión del Besht, entendés que todo es un mensaje. Ese atraso te salvó de algo, o te dio un tiempo para pensar. Dejás de pelear con la realidad y empezás a dialogar con ella.

La alegría (Simjá) es un mandamiento

En esa época, la espiritualidad era seria, ascética. Mucho ayuno, mucho llanto, mucho "soy un pecador". El Besht dijo: ¡Basta! Dijo que la tristeza es la herramienta principal del "Lado Oscuro" (el Yetzer hará). Cuando estás triste o deprimido, no podés conectar. La Divinidad solo reside donde hay alegría.

Ojo, no es la alegría tonta de estar borracho en una fiesta. Es la alegría de saber que existís, que tenés un propósito y que el Creador te ama.

"La tristeza traba las puertas del Cielo. La oración con alegría derriba todos los muros." — Baal Shem Tov

El Valor del judío simple (Pshitul)

Esta fue su idea más democrática. Dijo que la oración sincera de una persona ignorante que no sabe leer, pero que le habla a Dios con lágrimas y amor, puede ser más poderosa que el estudio arrogante del rabino más sabio.

Rompió las jerarquías. Le devolvió la dignidad a la gente común. Vos, que sentís que no sabés suficiente Torá o Cábala... el Besht te dice: Tu corazón vale más que tu cerebro.

La revolución de la oración: Las "Letras Vivas"

El Baal Shem Tov cambió la forma de rezar. Antes era una obligación mecánica. Él enseñó que las palabras son contenedores de energía.

Explicaba que cuando decís una palabra en la oración (o incluso cuando hablás con un amigo), debés poner tu alma dentro de las letras. Decía: "Imaginate que las letras son palacios y vos entrás en cada una de ellas para encontrarte con el Rey".

El Truco Psicológico: Esto es puro Mindfulness. Si estás hablando con alguien y estás pensando en qué vas a cenar, no estás ahí. Estás desconectado. El Besht nos enseña a estar presentes en nuestra palabra. Eso crea carisma, crea conexión y, según la mística, crea realidad.


¿Por qué esto te importa un martes a la tarde?

Hasta acá vimos la historia y los pilares básicos. Pero, ¿cómo se traduce esto en tu billetera, en tu relación de pareja o en tu ansiedad?

Pensalo así: El Baal Shem Tov te ofrece un antídoto contra el nihilismo moderno. El nihilismo te dice: "Nada importa, sos polvo de estrellas aleatorio, sufrí y morite". Eso genera ansiedad y depresión.

El Besht te dice:

  1. Sos necesario: Si no estuvieras acá, al universo le faltaría una pieza.
  2. No estás solo: Esa soledad que sentís es una ilusión. La fuerza creativa te está sosteniendo en este preciso instante.
  3. Tus defectos son el camino: No tenés que ser perfecto para ser espiritual. Tenés que usar tus caídas como trampolín (esto lo profundizaremos con el concepto de "Bajada para Subida").

Tu manual de supervivencia mística

Esto te va a volar la cabeza porque va en contra de todo lo que te enseñaron.

Qué hacer con los "Pensamientos malos"

Seguro te pasa: Estás tratando de concentrarte, de rezar, o simplemente de estar en paz, y de la nada... ¡PUM! Te cae un pensamiento horrible. Puede ser un deseo sexual inapropiado, un recuerdo vergonzoso, dudas sobre tu fe, o un miedo paralizante sobre el futuro.

¿Qué hacemos normalmente? Nos asustamos. "¡No! ¿Por qué pensé esto? ¡Soy una mala persona! ¡Fuera, pensamiento!". Empezamos a pelear.

El Baal Shem Tov dice: Dejá de pelear. Estás perdiendo energía.

Él enseñó el concepto de "Machshavot Zarot" (Pensamientos Extraños). Explicó que esos pensamientos no vienen del "diablo" para matarte. Vienen de una energía que cayó y está buscando volver a su raíz.

La técnica de la llevación (Ha'alaat HaMiddot)

El Besht dice que detrás de cada "vicio" hay una "virtud" sagrada que está atrapada.

  • Si te viene un deseo sexual descontrolado: En el fondo, es la energía del AMOR que se distorsionó. Tu alma quiere amar a Dios, pero el cuerpo se confundió y quiere amar ese objeto o persona.
  • Si te viene un miedo o ansiedad terrible: Es la energía del TEMOR/RESPETO (Irá) que se cayó. Tu alma quiere sentir asombro por la grandeza del universo, pero tu ego lo convirtió en miedo a no pagar el alquiler.

¿Qué hacés entonces? No lo empujes. Cuando llegue ese pensamiento, decile: "Te reconozco. No sos un monstruo, sos energía de Amor/Miedo mal canalizada. Vení, vamos a llevarte de vuelta a la Fuente". Y en ese momento, transformás esa pasión en una oración intensa o en un acto creativo.

"Cuando aparece un pensamiento extraño durante la oración, es como un rey que envía a su hijo (el pensamiento) disfrazado de mendigo para ver si lo reconocés y lo abrazás, o si lo echás a patadas." — Enseñanza del Baal Shem Tov

La economía sagrada: Dios también está en tu billetera

Hay un mito de que para ser espiritual tenés que ser pobre o sentir culpa por tener dinero. El Baal Shem Tov detestaba la tristeza y la pobreza innecesaria.

Él trajo el concepto de "Avodah be-Gashmiut" (Servicio a través de lo material).

Antes del Besht, los cabalistas ayunaban días enteros para "romper el cuerpo". El Besht dijo: "Si rompés tu cuerpo, ¿dónde va a vivir tu alma?".

Él enseñó que cuando comés con consciencia, estás "liberando las chispas santas" que están atrapadas en la comida. Lo mismo pasa con el dinero.

El Dinero como Energía Circulante

Si ves tu sueldo solo como "papel para sobrevivir", es profano. Pero si entendés que ese dinero es energía que ganaste con tu tiempo de vida (tu alma), y lo usás para:

  1. Darle bienestar a tu familia (Jesed - Bondad).
  2. Ayudar a alguien que lo necesita (Tzedaká - Justicia).
  3. Crear cosas buenas en el mundo.

Entonces, hacer negocios se vuelve tan santo como rezar.

Aplicación práctica: Mañana, cuando pagues el café o la luz, no lo hagas con bronca ("uh, qué caro"). Hacelo pensando: "Estoy moviendo energía divina para sostener el mundo. Gracias Dios que tengo con qué pagar". Cambia la vibración instantáneamente.

La parábola de los muros: Todo es una ilusión

Esta es, quizás, la historia más famosa que contaba el Besht para explicar la ansiedad y la sensación de que Dios está lejos. Leela despacio, porque tiene un efecto terapéutico.

"Había una vez un Rey muy sabio que quería probar a sus hijos. Usando magia e ilusión óptica, creó alrededor de su trono una serie de muros, laberintos, fosos con fuego y bestias salvajes.

Puso tesoros y monedas de oro cerca de los primeros muros para distraer a la gente. Muchos llegaron al primer muro, agarraron el oro y se fueron felices. Otros intentaron seguir, pero vieron las bestias y el fuego, les dio terror y retrocedieron.

Pero hubo uno, el hijo que más amaba al Rey, que se dio cuenta de algo. Miró fijamente los muros y entendió que el Rey es bondadoso y no pondría peligros reales para alejarlo. Entonces, cerró los ojos y corrió atravesando el fuego y los muros.

Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que nunca hubo muros. Todo era una ilusión. El Rey estaba ahí, esperándolo con los brazos abiertos desde el principio."

Tu vida es ese laberinto.

  • El "fuego" es tu ansiedad.
  • Las "bestias" son tus jefes abusivos, tus deudas o tus críticos.
  • Los "muros" son tus dudas ("no puedo", "no valgo").

El Besht te dice: Es todo una ilusión creada para que saques tu fuerza interior. No existen barreras reales entre vos y la Fuente de Vida. Si decidís avanzar con confianza (Bitajón), los muros desaparecen.


Azamra: El arte de encontrar el punto bueno

Aunque esto lo desarrolló mucho más su bisnieto, Rebe Najmán, la semilla es del Baal Shem Tov. Es la cura para la baja autoestima.

El Besht veía a un judío simple comiendo un sándwich sin rezar mucho, y en lugar de juzgarlo ("mirá ese glotón"), decía: "Mirá con qué ganas come para tener fuerza para vivir. Qué energía vital tiene".

Vos sos tu peor crítico. Te levantás y te latigás por lo que no hiciste. El Baal Shem Tov te pide que uses el Ojo Bueno.

Si te sentís una basura, no podés mejorar. La culpa paraliza. Necesitás encontrar UN punto bueno en vos. "Bueno, hoy me enojé con mis hijos... PERO, les preparé el desayuno con amor. Ese desayuno fue santo. Ese punto es real. Yo soy ese punto".

Cuando te enfocás en lo poco bueno que tenés, eso crece y expulsa a la oscuridad.

3 Pasos para Aplicar el "Método Besht" Hoy

No quiero que cierres esta pestaña y te olvides. Quiero que tu vida cambie un poquito hoy. Probá esto:

Paso 1: El Minuto de Hitbodedut Express

El Baal Shem Tov hablaba con Dios en el bosque. Vos probablemente vivís en una jungla de cemento. No importa. Encontrá un lugar donde estés solo (el auto, el baño, el balcón). Tomate 2 minutos de reloj. Hablá en voz alta (susurrando si querés) en tu idioma, como si hablaras con tu mejor amigo. Contale tu problema principal, pero terminalo con una afirmación de confianza. Ejemplo: "Dios, estoy re estresado con la plata. Tengo miedo. Pero sé que vos sos mi socio y que esto es una prueba o una ilusión. Ayudame a ver la puerta abierta. Confío en que me sostenés".

Paso 2: La "Redención" del mal pensamiento

La próxima vez que sientas envidia (por ejemplo, scrolleando Instagram y viendo la vida perfecta de otro):

  1. Frená. No te juzgues ("soy un envidioso de porquería").
  2. Identificá la energía. Es deseo de crecimiento.
  3. Elevá. Decí: "Esa belleza/éxito que veo en él/ella, viene de Vos, Creador. Gracias por mostrarme que esa abundancia existe. Dámela a mí también de forma sana". ¡Boom! Transformaste envidia en plegaria.

Paso 3: El Escaneo del punto bueno (antes de dormir)

El Baal Shem Tov decía que el sueño es una sexagésima parte de la muerte, y al despertar renacemos. Antes de cerrar los ojos, no repases tus errores. Buscá una cosa buena que hiciste hoy. Solo una. ¿Le sonreíste al cajero? ¿Te aguantaste no gritarle a alguien? ¿Hiciste tu trabajo con honestidad? Aferrate a eso. Dormite con esa sensación de "Soy valioso".


La lámpara en el bosque

Dicen que cuando el Baal Shem Tov tenía un problema difícil, iba a una parte específica del bosque, encendía un fuego, decía una oración especial y el milagro ocurría. Años después, sus discípulos olvidaron cómo encender el fuego, pero iban al lugar y decían la oración. Y funcionaba. Más tarde, olvidaron la oración, pero iban al lugar. Y funcionaba. Hoy, nosotros hemos olvidado el lugar, no sabemos prender el fuego y no recordamos la oración exacta.

Pero sabemos contar la historia. Y eso es suficiente.

Vos sos la continuación de esa historia. No necesitás ser un rabino con barba larga ni vivir en el siglo XVIII. Solo necesitás, como dice la imagen que vimos, dejar que tu alma cante, que tus palabras vuelen como pájaros y recordar que, aunque todo parezca oscuro, nunca, jamás estás solo.

El Creador del Universo cree en vos. ¿Quién sos vos para llevarle la contra?

IMPORTANTE: Los conceptos vertidos en Semillas de Sabiduría provienen de textos tradicionales y análisis espirituales. No constituyen asesoramiento médico profesional.