La Fe no sirve cuando hay sol
Por qué tenés que "taparte los ojos" para salir de la crisis
Alguna vez manejando en la ruta te habrás topado con esa niebla tan espesa que no te deja ver siquiera la punta del capó de tu auto.
Seguro ya sabés de lo que te hablo. Ese momento en la vida donde "los papeles del juicio no avanzan", "el diagnóstico médico no llega", o "la cuenta del banco está en rojo" y no tenés ni idea de cómo vas a cubrir el mes.
Es esa sensación de asfixia lógica. Tu cerebro, que es una máquina diseñada para resolver problemas, empieza a patinar. Buscás soluciones, calculás probabilidades, y nada cierra. Todo es incertidumbre.
Y ahí es donde la mayoría se quiebra.
Pero hoy quiero que charlemos de algo distinto. Quiero que te sientes, te prepares un mate o un café, y me escuches bien: Esa oscuridad, ese "no saber", es exactamente lo que necesitás ahora mismo.
No, no me volví loco. Lo que te pasa es que estás intentando usar una herramienta equivocada. Estás tratando de usar la lógica en un terreno que pertenece a la fe.
Y como bien enseñan los sabios de Breslov y nos recuerda el Rab Yonatan Galed: La fe no es para el día de sol. La fe es una herramienta nocturna.
El mito de la "Fe" cuando todo va bien
Vamos a desarmar una idea que nos vendieron mal. Mucha gente cree que tener fe es decir "Gracias Dios" cuando te ganaste la lotería o cuando te dieron ese ascenso en el laburo.
Perdoname que sea directo, pero eso no es fe. Eso es información.
Si es mediodía, hay un sol radiante y yo te digo: "Creéme que es de día", vos me vas a mirar raro. No necesitás creerme. Lo estás viendo. Es un dato empírico. No hay mérito en saber que es de día cuando el sol te quema la cara.
"La finalidad del conocimiento es saber que no sabemos". — Concepto clásico de la Filosofía Judía y la Cábala.
Acá está la clave: La Emuná (Fe auténtica) solo se activa cuando se apaga la luz.
Si el juez ya hubiera dictado sentencia a tu favor, estarías contento, sí. Pero no estarías creciendo espiritualmente. Estarías reaccionando a un estímulo positivo.
El verdadero "músculo" espiritual, ese que te cambia la vida y te conecta con la Fuente de todo (lo que llamamos el Ein Sof), solo se ejercita cuando no ves la salida.
Si estás atravesando un momento donde todo parece trabado, te tengo una buena noticia: Estás en el gimnasio de Dios. Y te acaban de poner más peso en la barra porque saben que lo podés levantar.
El Gesto Técnico: "Crear la Noche" para ver la Luz
En la tradición judía, hay un momento cumbre: el Shemá Israel. Es esa oración donde declaramos la unidad de todo lo que existe. Pero hay un detalle técnico físico muy curioso que hacemos al recitarlo: nos tapamos los ojos con la mano derecha.
¿Alguna vez pensaste por qué?
¿Por qué taparse los ojos si le estás hablando al Creador del Universo? ¿No deberías tener los ojos bien abiertos?
El Rab Yonatan Galed, basándose en las enseñanzas profundas del Rebe Najmán de Breslov, lo explica de una forma que te vuela la cabeza.
Al taparte los ojos, estás haciendo un acto de renuncia voluntaria a la lógica.

Estás diciéndole al Universo: "Mirá, mis ojos físicos ven un desastre. Ven deudas, ven soledad, ven un juicio trabado. Mi lógica me dice que estoy en el horno. Por eso, decido voluntariamente cerrar la persiana de mi realidad física para activar mi visión del alma."
Esto es Bitajón (confianza radical). Es decirle a tu ego: "Callate un poco, que ahora va a hablar mi espíritu".
La simulación de la oscuridad
Cuando te tapás los ojos, estás simulando la noche. Estás "creando" oscuridad. ¿Para qué? Para poder ver lo que la luz del sol (la lógica y el mundo material) te ocultan.
Es como cuando querés ver las estrellas. De día están ahí, pero el sol no te deja verlas. Necesitás que se haga de noche para ver la inmensidad del cosmos.
Tus problemas actuales son ese "sol" encandilante que no te deja ver la mano de Dios en tu vida. Al cerrar los ojos (metafórica y físicamente), apagás el ruido y empezás a sintonizar una frecuencia distinta.
¿Por qué nos cuesta tanto soltar el control?
El problema es que somos adictos a entender. Queremos saber el "cómo", el "cuándo" y el "por qué".
En la psicología moderna, esto se llama intolerancia a la incertidumbre. Es la raíz de casi toda la ansiedad que sentís. Tu cerebro reptiliano detecta el "no saber" como una amenaza de muerte.
- "Si no sé cómo voy a pagar el alquiler, me voy a morir."
- "Si no sé qué dice el veredicto, estoy en peligro."
Pero la mística judía, específicamente el Jasidismo, viene a decirte algo revolucionario: El "no saber" es el espacio donde habita Dios.
El Zohar (el libro del esplendor) habla de conceptos profundos como el Jalal Panui (el espacio vacío). Para crear el mundo, la Divinidad tuvo que "contraerse" y dejar un espacio vacío. En ese vacío, a veces parece que Dios no está. Se llama Hester Panim (el rostro oculto).
Pero escuchá bien esto: Que Dios oculte su rostro no significa que se fue. Significa que está jugando a las escondidas con vos para que lo busques con más ganas.
"Aun en el ocultamiento dentro del ocultamiento, ciertamente también ahí se encuentra Dios". — Rebe Najmán de Breslov, Likutey Moharán.
Si todo fuera evidente, si tu vida fuera un Excel perfecto donde todo cierra, no tendrías libre albedrío. Serías un robot. La incertidumbre es el regalo que te permite elegir confiar.
La Estrategia del "Azamra": Buscando el punto bueno en la tormenta
Bueno, Lev, todo muy lindo, muy místico, pero ¿cómo aplico esto mañana cuando me levante y tenga que enfrentar los problemas?
El Rebe Najmán nos dejó una herramienta llamada Azamra (Cantaré). Se trata de buscar el "punto bueno" incluso en la situación más oscura.
Cuando estás en medio del juicio legal, o del problema de salud, tu mente tiende a catastrofizar. "Todo va a salir mal". "Nunca voy a salir de esta".
La estrategia de "taparse los ojos" implica bloquear esa narrativa visual del desastre y buscar un solo punto de luz.
No necesitás ver todo el camino. Solo necesitás ver el siguiente paso. O incluso menos: solo necesitás saber que no estás solo.
Tu entrenamiento para la oscuridad
No quiero que esto quede en teoría. Quiero que lo pruebes. La próxima vez que sientas que la ansiedad te sube por la garganta, hacé esto. Son tres pasos para hackear tu estado espiritual.
Paso 1: El apagón voluntario (Hitbodedut express)
En medio del caos, tomate 5 minutos. Andá al baño, encerrate en el auto, donde sea. Cerrá los ojos físicamente. Poné tu mano sobre ellos si querés, imitando el gesto del Shemá. Decí en voz alta (si podés) o mentalmente: "Todo lo que mis ojos ven ahora es una pantalla. La realidad es que Vos (Dios/Universo) estás manejando esto. No entiendo nada, y acepto que no entiendo. Te entrego el control."
Sentí cómo, al anular tu vista, anulás la necesidad de controlar el resultado.
Paso 2: Cambiá la pregunta
Dejá de preguntar "¿Por qué me pasa esto?". Esa pregunta es una trampa del ego y no tiene respuesta satisfactoria. Empezá a preguntar: "¿Qué querés que desarrolle con esto?". ¿Paciencia? ¿Humildad? ¿Confianza? Cuando cambiás la pregunta, dejás de ser una víctima y te convertís en un estudiante.
Paso 3: Agradecé por la oscuridad
Esto es nivel avanzado, eh. Pero sé que podés. Agradecé por no saber. "Gracias porque no sé cómo se va a resolver esto. Porque eso significa que la solución puede venir de un lugar que mi mente limitada ni siquiera imagina." Cuando agradecés por la incertidumbre, la ansiedad pierde su poder. La transformás en expectativa.

La alquimia de la espera
Hay algo que tenés que saber sobre los tiempos. En la Kabbalah, se habla de Ratzón (voluntad/deseo). Cuando vos querés algo YA, estás creando una tensión enorme.
A veces, la demora no es una negación. La demora es el tiempo que tarda la fruta en madurar. Si te comés la manzana verde, te duele la panza. Si forzás la resolución del juicio antes de tiempo, quizás el resultado no sea el mejor para tu alma.
Estar "a oscuras" es como estar bajo tierra. Pensá en una semilla. Para que la semilla brote y se haga árbol, primero tiene que estar enterrada en la oscuridad total, bajo el peso de la tierra, y desintegrarse. Si la semilla dijera: "Ay, está muy oscuro acá, quiero salir ya", nunca echaría raíces.
Vos ahora sos esa semilla. Estás en la oscuridad porque estás a punto de brotar. No abortes el proceso por miedo a la noche.
Tu ceguera es tu visión
Volviendo a lo que hablábamos al principio y a la enseñanza del Rab Galed:
La próxima vez que sientas que no ves la salida, festejá. Sí, festejá. Porque significa que se terminó el tiempo de la teoría y empezó el tiempo de la práctica. Significa que la vida te considera lo suficientemente fuerte como para caminar sin rueditas.
Tapate los ojos a la lógica del miedo. Tapate los ojos a las estadísticas negativas. Tapate los ojos a las opiniones de la gente que no está en tus zapatos.
Y con los ojos tapados, gritá hacia adentro con toda tu fuerza: "¡Confío!".
Vas a ver que, paradójicamente, nunca vas a haber visto tan claro en toda tu vida.
¿Te cuesta soltar el control mental?
A veces la cabeza va a mil por hora y no hay forma de pararla. Si sentís que necesitás una guía más paso a paso para empezar a practicar la Hitbodedut (meditación hablada judía) y bajar la ansiedad, dejame un comentario abajo. Quizás en el próximo post podamos armar una "Guía de iniciación para ansiosos".
¡Ánimo, que la luz está justo detrás de esa mano que te tapa los ojos!